¿Cómo responder a un trabajador que dice que el calzado de seguridad industrial le incomoda?


Escucha, revisa el ajuste y el estado del par, prueba otra talla o modelo y no le pidas que "se acostumbre" sin verificar. La incomodidad puede indicar una talla incorrecta, una plantilla hundida o un formato inadecuado, y un calzado incómodo suele dejar de usarse.

¿Por qué no ignorarlo?

Porque un calzado incómodo se usa mal, se afloja o se deja de usar, y entonces la protección desaparece. La queja es una señal útil, no una molestia.

Pasos para atenderlo

  1. Pregunta dónde y cuándo aparece la molestia.

  2. Revisa que la talla permita mover los dedos sin tocar la punta.

  3. Comprueba que el talón no se levante.

  4. Inspecciona la plantilla y el estado de la suela.

  5. Ofrece probar otra talla o formato, bota o tenis.

Causas frecuentes

  • Talla justa o excesiva.

  • Calcetines inadecuados.

  • Modelo demasiado pesado para la tarea.

  • Materiales que no transpiran lo suficiente.

  • Par desgastado.

Un ejemplo

Un auxiliar de almacén se queja de dolor en el antepié. Al revisar, se ve que usa una talla justa con calcetines gruesos. Al cambiar a una talla mayor y a un tenis ligero, la molestia desaparece y termina el turno sin problema.

¿Qué no debe hacerse?

No aconsejar comprar una talla mucho mayor solo para ganar espacio, porque el pie se mueve y la protección rinde menos. Tampoco quitar el calzado de seguridad como solución.

¿Dónde buscar alternativas?

Si necesitas ofrecer otra opción, revisa el Calzado de seguridad industrial de NIEION, que incluye tenis ligeros y deportivos, además de botas reforzadas, para hombres y mujeres.

Conclusión

Atender una queja de incomodidad es proteger al trabajador. Revisa talla, estado y formato, y ofrece una alternativa antes de que el calzado deje de usarse.